El ritmo de vida que llevábamos ha frenado en seco. El mundo que veíamos desde la ventana, ha cambiado para siempre. Todo aquello que pensábamos que era imprescindible ya no lo es. La cuarentena nos está dando lecciones que nunca habíamos imaginado recibir. La vanidad y el deseo desenfrenado por alcanzar nuestros objetivos ha quedado a un lado, y hemos comenzado a pensar en las necesidades de los demás. Nuevas historias han nacido, a partir de la empatía que volvió a florecer en nuestros corazones.

Les presento las Historias en Cuarentena que cambiaron para siempre mi existencia, porque con ellas entendí, que la mejor manera de conservar lo que la vida nos ha brindado, es compartiéndolo. Con ellas aprendí que cuando uno da, ya recibió el doble.

Los invito a utilizar sus talentos, para transformar la vida de las personas que tienen a su alrededor. Es mucho más fácil, de lo que creía.

Redes Imera

Imera es fruto de la tercera generación de la dinastía OVALLE. Escritora desde los 6 años de edad. Imera a esa edad escribió una canción para toda su familia (incluyendo a cupido, el perro de su tío Fabio) que estaba de vacaciones en su pueblo natal.

Viajo varios años cantando al lado de su tío Esteban «El Chiche» Ovalle con la agrupación «Los hijos DEL Rey», en el proceso de crecimiento musical de su hermana María José, la acompañó desde muy chiquita.

Imera siguió escribiendo y cantando, para ella, para Dios, para ambientar sus luchas, sus logros.

«Conocer a Gusi ha sido un gesto de generosidad de parte del cielo para mi. Ha sido un grito del corazón al mundo diciendo: Abre tu alma, suelta los miedos, no le pares bola al tiempo, porque se ha vuelto experto en hacernos sentir viejos, cuando apenas es el comienzo».

Dios sabe escribir letras de alegría sobre líneas grises e imperfectas.

Imera Mejía Ovalle.